13 de septiembre de 2023

2023-2024 Una nueva temporada (y van...)


Ya nos estamos preparando para la nueva temporada, después de un último año de emociones fuertes y encontradas, positivas por el desempeño como equipo, una vez más a la altura del notable, y negativas por la acumulación de salidas: la marcha de dos de los nuestros, Zlatan y Cesco, de vuelta a sus países de origen por circunstancias de fuerza mayor, de la que ya hemos hablado anteriormente en nuestras crónicas. Será una pérdida importante que notaremos durante todo el año y, seguramente, mucho más allá de este año.

Por otro lado, tenemos también dos regresos notables, que no vienen a tapar las salidas, por supuesto, pero que, sin duda, suponen una enorme alegría y dan una muestra de lo que es este equipo: Vuelve Pepe, después de su aventura emiratí y después de cinco largos años, nuestro mejor entrenador y también un gran amigo; y vuelve también con nosotros Jose Pozo, tras una difícil peripecia que le ha tenido alejado de las canchas y de nosotros durante casi tres años, es uno de nuestros más veteranos compañeros y, como Pepe, también un gran amigo. Ambos son, han sido y serán (como también lo son Cesco y Zlatan), por encima de todo, dos grandes Monster.

Ambos estuvieron con nosotros el jueves pasado, en nuestro primer día de entrenamiento (solo uno de ellos en la cancha: Pepe, esa nos la debes), sin que nadie pudiera darse cuenta de los años de ausencia, demostrando lo que son y lo que somos. No hubo por supuesto discursos, sino muchos abrazos y más risas pero, de haberlos habido, sin duda se hubieran parecido a aquellas primeras palabras de Unamuno en su regreso a la Universidad de Salamanca, un “decíamos ayer” para traernos de vuelta al presente.

Por lo que respecta a la temporada que empieza, por supuesto, y pese a las bajas, esperamos seguir y regresar a la liga con el mismo nivel y con similares resultados a los de los últimos años, para continuar, nuevamente, desafiando al paso del tiempo y a la supuesta condena de la edad y del declive físico que debería acompañarnos, pero que algún milagroso brebaje compuesto de agua, lúpulo y cebada en proporciones variables, nos impulsa año tras año a esquivarlo. Y también, por supuesto, esperamos poder contar con todos nuestros jugadores en las mejores condiciones y esperamos que algunas incorporaciones como la de Carlos, que el curso pasado solo pudimos anunciar, sean una brillante realidad para esta nueva temporada.

Habrá que ver si esta temporada, además, volvemos a participar en algún otro torneo durante el año, como era el OVER40 de Madrid (qué pena Quique Ruiz Paz que no hayáis seguido con él) u otros similares y, por supuesto, contamos con poner el broche a la temporada un año más viajando, jugando y disfrutando, del magnífico Santander Master Basket, habrá que ver si lo hacemos solos o sí, como es probable, repetimos alianza con nuestros amigos de Vic (en esa improbable entente madrileño-catalana que tanto hemos disfrutado estos dos últimos años), aunque ya os adelanto que, si en algo cuenta la opinión de éste que escribe, el nombre de los Monsters deberá aparecer de alguna manera en el del equipo y no solo, como este año pasado, en las camisetas, Ausetans Monsters, Monsters Ausetans o algo por el estilo, pero algo, como se dice ahora, más inclusivo.

La pretemporada, como no podía ser de otra manera, ya está en marcha y, como tampoco podía ser de otra manera, empezó exactamente donde lo dejamos, cada jueves desde este pasado 7 de septiembre, “entrenando” a nuestro ritmo en el Samaranch y departiendo en el tercer tiempo donde Tomás. Y ya que estamos en este punto y que puede que sea el momento de los deseos imposibles, deseemos y esperemos que nuestro anfitrión habitual, Tomás, tenga a bien dulcificar un poco su carácter y se muestre un poquito (tan solo un poquito) más acogedor que, a cambio, nosotros haremos todo lo posible por no pedir muchas hamburguesas ni confundir la oreja con los calamares y, por su puesto, si es lo que toca, por reducir los decibelios en todo lo que nos sea posible.

Nos espera un año intenso (otro más y ya van 38) en el que podremos jugar al baloncesto, polemizar, disfrutar en la cancha, en la barra o en torno a una mesa, y mantener intacto el espíritu Monster, desde la grandilocuencia del cacique, la sobriedad de Luis, la eficacia de Pesho, la clase de Jesús, la potencia de Gus, la polivalencia de Jose, el compañerismo de Rafa, la generosidad de Julio, la sabiduría de Rami, la seriedad de Pepe, la “experiencia” de Antonio, el optimismo de Javi, la intensidad de Fer y la aportación única e insustituible de todos y cada uno de los monsters. Aquí, en este blog guadianesco, os lo iremos contando, con humor, con cariño y, a veces, hasta con fidelidad a los hechos.

PD. No quiero despedir esta primera entrada del curso sin dedicar unas palabras y una felicitación a dos de los nuestros, dos de esos que, más allá de sus “condiciones” para el baloncesto, siempre merecen la pena: El primero, uno de los monsters más veteranos (no Antonio, éste no eres tú), Javi, que a la provecta edad de 55 años y siendo puntual por primera vez en su vida, se nos ha casado este verano con Lucía. Y allí estuvimos algunos de los monsters para compartir la felicidad con ellos dos, con sus hijas e hijo y con otros amigos. Enhorabuena, compañero, casado, soltero o divorciado, eres, has sido y serás siempre un grande. El segundo, esta vez sí, es Antonio, uno de los monsters más jóvenes (que sí, que lo es, que sé que no os lo creéis, pero hemos visto su DNI y lo es), quien también este verano, se nos ha hecho hombre, perdón, padre, hombre ya lo era antes que todos nosotros. Sin ninguna duda será mejor padre que cocinero. Desde aquí nuestra enhorabuena, para él, para el bebé y para la sufrida (¿y exigente?) madre.

14 de junio de 2023

Fin de temporada, y seguimos sin rebajas...

Buenos días, Monsters, un año más terminamos nuestra participación en la liga municipal de Madrid, ¡ya van 37 ediciones!, y venimos aquí a hacer un pequeño repaso de la temporada.

Este año, siguiendo la estela de las últimas temporadas, debemos destacar el magnífico papel realizado, segundos de grupo con un balance de 18 victorias y 4 derrotas, y esto, hay que seguir destacándolo, a pesar de los años que cumplimos (casi 50 de media), de las lesiones de varios de nosotros durante partes más o menos largas del año (Gus, Paco y, sobre todo, nuestro cacique, Toribio, aunque éste a veces recuerda más las leyendas del Cid, viniendo a jugar aun estando al borde de la muerte) y de competir muchas veces contra equipos mucho más jóvenes y con menos taras que nosotros. Para esta temporada hemos vuelto a jugar en el distrito de Latina, del que salimos hace más de 10 años, lo que ha hecho que cambien nuestros rivales (no nos hemos encontrado a los clásicos SIH, Un Domingo Cualquiera o Impresentables) pero no el resultado, siempre clasificados entre los cuatro primeros puestos. Solo nos faltó haber descifrado mejor al campeón, XXL, el único equipo al que no pudimos ganar y que nos superó en la clasificación precisamente por las dos derrotas que sufrimos contra ellos.

Ha sido un año agridulce: Dulce, por supuesto, por el resultado, pero agrio también por las despedidas, se fue a mitad de curso Zlatan, nuestro embajador plenipotenciario, y se marcha ahora, ya terminada la liga, Cesco, ambos para regresar a sus países de origen por motivos laborales y que dejan un hueco que, con seguridad, va a ser imposible de rellenar. Han sido, son y serán, dos de los nuestros y, además, no dos cualquiera, sino dos de los mejores, dentro y fuera de la cancha, les echaremos de menos y más aún por lo poco probable que se adivina un futuro regreso. Y hablando de regresos, ya el año pasado regresó, Pesho, algo de lo que ya hablábamos en la anterior entrada, pero también debemos hablar de regreso al referirnos a todos los que hemos podido volver después de lesiones y percances similares, como Jesús Salvador, Gus o yo mismo, los dos primeros, además, sin que prácticamente se les haya notado la inactividad, es que son así de buenos.

Y del resto, que algo habrá que decir, aquí va un repaso (de todos, espero no olvidarme de ninguno 😓), uno a uno:

Toribio, nuestro Cacique, incombustible siempre, el maestro de la puerta atrás.

Pesho, el Asesino silencioso, pocas palabras y muchos hechos.

Julio, el Dandy, ¡¡Ponga un ganchito en su vida!!.

Cesco, la Navaja suiza, el chico para todo, ahora presiona, ahora clava un triple.

Antonio, el Abuelo (el de verdad, no el de Heidi), el día que se libere del yugo, será imparable.

Javi, el Pagabirras, no digo nada de él, que aún no ha llegado (es broma, compañero, te queremos).

Manu (el nuestro, el de siempre), el Profesional, salvo cuando está en un tres estrellas, siempre cumple.

Ramiro, el Terror de Pergamino, el que juega contra él, nunca le olvida.

Gus, el Increíble Hulk, si estalla, no estés cerca, es imparable.

Rafa, el Vecino de enfrente, tan pronto te pasa la sal como coge un rebote (siempre en mi equipo).

Zlatan, el Embajador, siempre dispuesto a sellar la rendición del contrario con una elegante entrada.

Jesús Salvador, el Renacido ¿¿Pero cuántas vidas tiene este tío?? De verdad, hay rocas menos resistentes.

Canet, Monsieur 1-3-1, nunca le dejes una pizarra, mejor un balón con un buen ángulo y fuera de la línea, es triple seguro.

Marco, la Montaña, si quieres defenderle, no choques con él, dale un Magnum y una copa (y que no sea de la Mancha, que le gusta el buen vino 😉).

Juan, Connor MacLeod, el Inmortal, cada año más joven, más talentoso, y ojo, que el Madrid, busca base, pero nosotros tenemos al bueno.

Luis, el Mayordomo, pídele lo que quieras, un pase, un corte, un bloqueo, todo te lo servirá con elegancia y en su justo momento.

Yagüe, el Niño, tres vidas en una, qué más puedo decir…

Paco, el Cronista, soy el que escribe y tengo poco que añadir.

Esto es todo, que no es poco, un EQUIPO con mayúsculas, un grupo de amigos y una familia, la única, la inconfundible, la auténtica y eterna FAMILIA MONSTER.

Y como despedida, aquí tenéis un vídeo del "otro" Dream Team, el de los Jordan, Magic, Bird y compañía..., que lo disfrutéis:

¡Nos vemos en los bares!

16 de febrero de 2023

Retorno a Monsterland

Este mes de febrero, después de casi dos años y una segunda operación, he vuelto a jugar dos partidos oficiales de nuestra Familia Monster, partidos que, a pesar de ello, hemos ganado. Este retorno, además de para volver a escribir en este blog, me ha servido para jugar por primera vez (sin contar nuestros rigurosísimos y exigentes entrenamientos de los jueves), con una de las últimas adquisiciones de los Monster, Don Julio Touza, y, por primera vez en una década, con uno de los mejores regresos del equipo, Don Petko Petrov “Pesho”.

Por supuesto, ha sido un placer hacerlo, al igual que ha sido un placer jugar con todos y cada uno del resto de los monsters pero, hablando de ellos, puedo apuntar dos cosas, del primero, que adolece del mismo defecto que me aqueja a mí, que no es otro que ser mucho más eficaz en los entrenamientos que en los partidos, yo ya tengo poco remedio, la verdad, pero él debería superarse y, demostrar que, como dicen algunos, se juega igual que se entrena ¡Qué coño! Que en los juegos municipales también tienen que tragarse esos ganchos y esas entradas a la remanguillé que sufrimos en el Samaranch cuando nos toca en el equipo contrario. De “Pesho”, decir únicamente que, a pesar del tiempo y de haber reducido algún que otro metro su rango de tiro, sigue siendo el mejor de los nuestros (ah, y que echamos de menos a su intérprete, que era bastante más locuaz que él).

Del resto, constatar que fue un placer encontrar a Don Eduardo “la Bomba” de visita por Madrid, aunque echásemos de menos alguno de sus tímidos tiros a canasta (siempre en mi equipo, Edu). Decir que fue un lujo encontrarme en el segundo partido con Rami y Cesco empezando el partido junto a mí en el banquillo, con lo que ello supone para los Monsters: tener un equipo en el que dos jugadores de ese nivel empiezan en el banquillo es equivalente a tener en la NBA a Toni Kukoc o Manu Ginobili de sexto hombre, pero en este caso, por partida doble. Seguir maravillándome también de que un equipo con un promedio de edad de casi 48 años, siga, no sólo compitiendo, sino ganando con solvencia a chavales con 20 y 30 años menos y con 10 o 15 Km/h de velocidad punta más que nosotros. Por no dejar a Rami, decirle que la próxima vez que pretenda dejar sin gafas a un contrario, que me avise para que me lleve la tarjeta de mi vecino el óptico del barrio de Lucero, que alguna comisión podré sacar y que no sea él el único que hace negocios. Cómo no decir que reconforta ver que seguimos cultivando y conservando nuestras magníficas relaciones con los árbitros, estén en Centro o en Latina seguimos ganándonos su cariño incondicional cada día, costumbre y relación en la que van entrando hasta los aparentemente más calmados, como Luis, que regaló un bonito codazo en forma de falta de ataque a uno de nuestros rivales y se apuntó una bonita técnica, una ronda y el odio perpetuo de uno de los niñatos del equipo contrario (que no todo iba a ser negativo). Por seguir, hay que hablar, como siempre que se habla de los Monsters, del Cacique (y que quede claro, donde no esté el cacique nunca estarán los Monsters), que con un dedo tieso, con costuras en la espalda y con algún kilo de más, sigue dominando las zonas y se desmarcó el último sábado con un partidazo y quince puntos.

Podría seguir hablando del resto y no acabar y, aunque escuetamente, sí quiero al menos citarlos, Manolo, incombustible, Salvador, el renacido, Fer, el inopinado Rey de los triples a tablero, Javi, el pagafantas o mejor dicho, pagabirras, la persona que sólo llegó pronto a su boda y siempre se arrepintió de ello, Gus, que apareció hace dos sábados y faltó al segundo, porque a buen seguro que tenía algún sitio mejor donde meterse, Antonio, el abuelo de la EBA (¡qué grande eres!)… Y han faltado muchos en este recuento porque no han venido a los partidos, pero no quiero dejar de citar a uno con el que no podré jugar este año y al que echaremos especialmente de menos, nuestro mejor embajador, Don Zlatan Burzic, un Monster perpetuo (vidimo se zauvek brate).

Y para cerrar un vídeo corto, que refleja como me sentí yo al sentarme a ver el partido desde el banquillo y ver sentarse a mi lado a Rami y a Cesco:




6 de noviembre de 2020

Baloncesto en tiempos de pandemia

 


Éste está siendo, sin ningún lugar a dudas, uno de los años más extraños que nos ha tocado compartir. A los confinamientos, cuarentenas, toques de queda, fases 1, 2, 3, 4 y 4,5, le hemos unido, durante demasiado tiempo, la imposibilidad de hacer aquello que, como Monsters, más nos gusta y nos motiva: Jugar al baloncesto y tomar cervezas en el bar con los amigos.

El 14 de marzo, al igual que se suspendió cualquier actividad “no esencial”, nos dejaron sin nuestras dos actividades más que esenciales, suspendieron la liga, los entrenamientos y nos dejaron sin bares para nuestras cervezas. La situación no podía ser más desesperada, aunque he de reconocer, en defensa y loa de todos nosotros, que no ha quedado constancia de ningún acto desesperado en esos meses, no se han registrado ni intentos de suicidio ni empadronamientos fraudulentos en el bar de Tomás ni ha habido noticia alguna sobre participación de algún Monster en un intento de asalto y toma del Palacio de los Deportes. El estoicismo y resiliencia demostrada por todos, es algo que debe llenarnos de orgullo.

Durante esos meses tuvimos que limitarnos a desahogarnos por el whatsapp, compartiendo fotos y vídeos cerveza en mano, e incluso, en un exceso de audacia, algún aperitivo por videoconferencia (que alguna aplicación positiva tenía que tener ese invento, no podía ser sólo una herramienta para participar en reuniones de trabajo con chanclas y bañador).

Después del primer confinamiento, primero nos dejaron tomar cervezas en el bar y algunos pudimos jugar al baloncesto al aire libre, aunque nuestro querido polideportivo Samaranch, permaneció cerrado hasta septiembre. Ese primer momento nos permitió celebrar en julio el cumpleaños de nuestro querido cacique (¡¡Nos juntamos 10 personas!!) sin límite horario, pero tuvimos pocas alegrías más. Y poco más tarde, ya en octubre, nos han dejado empezar a entrenar, aunque, eso sí, en grupos pequeños, 3 contra 3 y con mascarillas (que no es tan malo, al menos ahora, los que llevamos años ahogándonos después de dos carreras, podemos decir que es culpa de la mascarilla, no de nuestra manifiestamente mejorable forma física). Además, como a Cenicienta, nos permiten estar hasta las doce en el bar de Tomás (a quien según se acerca la hora se le va poniendo cara de orco, si no nos ve movernos en dirección a la puerta).

Hemos empezado los entrenamientos, que ya nos han permitido disfrutar de un hito más que remarcable en la dilatada historia de los Monster, uno de los nuevos (no diré aquí su nombre para no estigmatizarle) ha sido capaz de establecer un record insuperable, un impresionante 0 de 14 en tiros a canasta, compartiendo equipo con Toribio y, lo más impresionante, sin que éste intentase matarle, insultarle ni nada parecido (Javi Ruiz, toma nota para cuando reaparezcas, habrá que ver si Toribio te dice o no algo después de tus tres primeros tiros, perdón, fallos… quizás debas hacer como el nuevo y regalarle unas botellitas de vino manchego…).

Ahora parece, y digo sólo parece, que va a empezar la competición, aunque no acabamos de tener claro que de verdad ocurra ni en que forma vamos a poder jugar, más allá de saber que, si esto ocurre, lo haremos enmascarados y, tristemente, contra muchos menos equipos de lo habitual, que muchos de nuestros habituales rivales, Irreales, Electroduendes, SIH o Maritornes, entre otros, no hacen acto de presencia.

En definitiva, como siempre, y pase lo que pase, seguiremos a lo nuestro, sobrevivimos a Uti y sobreviviremos al COVID… Monsters, nos vemos en las canchas y ¡¡nos vemos en los bares!!



4 de diciembre de 2018

El Cocido de la Familia Monster, versión 2018

Ayer, un año más, vivimos una de esas jornadas que nos define y nos hace ser lo que somos, celebramos la enésima edición de nuestro cocido navideño.

A continuación del consabido partido dominical, nos congregamos en el bar de Tomás doce Monsters, con la misión cuasi apostólica de dar buena cuenta del excelente cocido preparado por la dueña de la casa, aunque hay que decir, no sin cierta decepción, que acabamos derrotados ante las pantagruélicas dimensiones del susodicho cocido… Y nadie podrá decir que fuera por falta de voluntad, que para empezar ninguno de los doce allí presentes bajamos de los tres platos de sopa, pero es que más que un cocido en tres vuelcos, aquél lo era de seis, siete e incluso ocho vuelcos por cada comensal (y para el que se atreva a dudarlo, quedan las pruebas gráficas del evento).

Disfrutamos de la comida, de la bebida (estupenda esa grappa, Francesco) y, sobre todo, de la compañía. Cumplimos con la obligación de sentarnos a esa mesa (por orden de antigüedad, que nadie se ofenda) Toribio, Vito, Sergio, Manolo, Paco, Pozo, Alex Noeda, Gus, Edu, Rami, Francesco y Rafa, se cayeron a última hora Jesús Salvador y Alex Aracil, que se unieron a las bajas por fuerza mayor de Javi Ruiz y Pepe, y al resto de ausentes de entre los jugadores actuales y de los Monsters de siempre, a los que, como no, echamos de menos. (Como nota pintoresca, pudimos contar durante la comida con un merodeador extasiado ante nuestra comida, nuestra bebida y hasta con la postrera partida de póker, que bien hubiera podido tener un destacado papel en cualquier temporada de The Walking Dead).

Antes de la comida hubo partido, esta vez contra los jovenzuelos de los Globber Flowers, frente a los que sumamos nuestra tercera victoria del año por un 54-44. El resultado refleja claramente lo que fue un partido en el que llegamos a dominar por 18 puntos y en el que sólo nuestros propios errores, impidieron que mantuviéramos esa diferencia que habría sido la correspondiente a la diferencia entre ambos equipos. Pero a veces el cansancio, a veces las pérdidas de concentración que, especialmente en los minutos finales, nos llevaron a regalar una serie de contraataques de uno contra nadie o dos contra uno, permitieron a nuestro rival recortar las diferencias hasta esos 10 puntos finales. Ay, esos geniales pases a la grada, esas discusiones con nosotros mismos echando en cara a cualquiera nuestros propios fallos, esas faltas técnicas que en ocasiones parecemos perseguir con más interés y más ahínco que cualquier canasta… Y aun así, y casi a pesar nuestro, ganamos... Ganamos porque más allá de los errores, de las sanciones, de las lesiones, los años o las bajas, somos la Familia Monster, y eso te da al menos el contar con el saber estar de Luis, la garra de Pozo, la defensa de Francesco o los triples de Rami, entre otras muchas cosas.

Está siendo una temporada un tanto extraña, la primera sin Toribio, el 4 de la Familia Monster, en la cancha, y la siguiente a esa extraña división que de alguna manera nos hemos autoimpuesto, pero aun así, seguimos disfrutando del basket, la amistad y las cervezas, y ayer, delante de una buena mesa, demostramos a cualquiera, que seguimos siendo los mismos: Un equipo y una familia, en la que, más allá de escisiones, machos alfa y otras boludeces, uno de los nuestros es capaz de venirse desde Londres sólo para disfrutar de una comida en nuestra compañía, o de anteponer nuestra celebración a la del cumpleaños de su madre.

Y esta vez, para cerrar, un vídeo muy especial, homenaje directo a todos nosotros:





10 de noviembre de 2018

Comida de Navidad de la Familia Monster


El domingo 2 de diciembre, después del partido de ese día contra los Globberflowers, celebraremos la comida de navidad del equipo. Este año, recuperando la práctica habitual hasta 2016, se tratará de una comida para los jugadores del equipo, incluyendo a los jugadores de años anteriores y a los de los entrenamientos, sin ningún tipo de condicionante (más allá, por supuesto, del pago anticipado). No será, por tanto, una comida para familias, para la que seguro que habrá múltiples oportunidades a lo largo del curso.

El lugar elegido para la comida será, como no, el Bar La Herradura (donde Tomás) a las 14.00/14.30 h, en cuanto al menú y el precio, están todavía en proceso de decisión. Las opciones, arroz con bogavante o cocido.

Si vas a venir, apuntate siguiendo este enlace:

Continuará.


10 de octubre de 2018

Año nuevo, vida nueva... temporada 2018/2019

Empezamos una nueva temporada, y ya son treinta y tres de la Familia Monster (Jesús, qué mayor eres, ni Jordi Hurtado), estamos más viejos, más cojos, más gordos incluso, pero con o sin cambios, somos los mismos de siempre y estamos dispuestos a darlo todo, en la cancha y en la barra de la Herradura, o en la que toque, que tampoco es cuestión de discriminar a nadie y siempre que no nos sirvan cruzcampo, daremos lo mejor de nosotros mismos.

Fuera de la cancha, la pasada fue una temporada accidentada…, en lo meramente físico: cejas abiertas, dedos rotos, meniscos operados, lumbalgias cuasi crónicas…, y en lo metafísico: todos un año más mayores, y ya con cuatro de nosotros por encima de los 50, para una mesa de edad compuesta por nuestro coach exiliado, Pepe como presidente, acompañado de Pozo, Javi y el que suscribe. También la vivimos con algunas discusiones a vueltas con nuestra estructura y nuestra organización, que, tras cuatro años de asociación, nos lleva muchos de nosotros a decidir dejar atrás la AFM…, en definitiva y de cara al año que empieza, cambios de verdad habrá pocos, pero algunos habrá, perdemos la A (aunque perdure de momento en las equipaciones) para volver a ser sólo FM, con la misma música de tantos años, la de la Familia Monster, o lo que es lo mismo, basket, cervezas y amistad. Esa A fue una bonita aventura, podría haber sido una buena idea pero nos complicaba demasiado la vida y al final, como bien diría Confucio, las cosas sencillas siempre te llevan más lejos, por lo que se impone una vuelta a las esencias en la que la Familia Monster podrá volver a centrarse en lo que siempre ha sido, un grupo de amigos, que se reúne para jugar al baloncesto, beber cervezas y compartir viajes y comidas de cuando en cuando.

También vamos a tener cambios y bajas entre los jugadores del equipo, el primero de ellos, que nos va a dejar una huella importante, será como decimos el de nuestro “Coach”, Don Pepe Melara, que se nos marcha a vivir al desierto (a Abu Dhabi y con climatización, seguro, pero desierto a fin de cuentas), y tampoco será menor la baja de nuestros amigos y compañeros que deciden seguir como Asociación, a los que sólo nos queda desearles la mejor de las suertes y recordarles que siempre serán bienvenidos con nosotros. No lo olvidéis, aquí estará siempre vuestra casa y vuestra familia, tenéis un sitio a nuestro lado en la barra y en el equipo, donde siempre tendréis reservada una camiseta con vuestro nombre y número.

Damos, por tanto, la bienvenida a la nueva temporada, a las nuevas incorporaciones (welcome David, welcome Rafa...) y a los de siempre, con el mismo objetivo de cada año, disfrutar dentro y fuera de la cancha.

Ah, por cierto, este pasado domingo comenzamos la temporada y lo hicimos con una buena victoria, 42-27 frente a Arabescos, y siendo fieles a lo que somos.

Monsters, un año más, nos vemos en la cancha y en los bares, y mientras tanto os dejo con un vídeo y una canción que a muchos seguro que nos identifica:


8 de junio de 2017

Torneo de Santander: Memorias de un fin de semana.

Llegábamos el viernes a jugar casi sin bajarnos del coche, con las prisas y el cansancio del viaje, pero con las ganas de disfrutar del baloncesto, de la compañía de otros cuarenta equipos y, como no, de la fiesta que lo acompañaba. Nos esperaba para el primer día uno de los mejores equipos de la edición anterior y uno de los favoritos del torneo, el Club de Baloncesto Ponferrada.

En la cancha, el mejor partido de Jesús...

A pesar de los condicionantes y del resultado final, fue posiblemente nuestro mejor partido, o al menos el que dejó mejores momentos de juego por nuestra parte. Empezamos mal, muy mal, en apenas tres minutos fallamos tres canastas fáciles, bandejas y tiros a un metro del aro, mientras los de Ponferrada nos castigaban con tres triples y un dos más uno sin fallo. Parcial de 12-0 para despertarnos de la modorra del viaje y la constatación de que su número 7 podía ser nuestra peor pesadilla.

A partir de ahí y durante algo más de dos cuartos, dimos nuestra mejor versión: concentración, intensidad defensiva y aprovechamiento de nuestros puntos fuertes (éramos superiores en el juego interior). En esos dos cuartos largos, fuimos superiores a los de Ponferrada y, poco a poco, fuimos recortando las diferencias hasta conseguir ponernos por encima pasada la mitad del tercer cuarto, 31-30, merced a dos triples providenciales de los dos Javis. Pero se nos apagó la luz. Volvió a aparecer el 7 y con dos triples más un adicional sin respuesta por nuestra parte, nos dejó otra vez tocados y sin capacidad de respuesta. De ahí al final, fuimos incapaces de reaccionar y acabamos perdiendo por un claro 53-37.

Juan reboteando a lo Lebron

Y después del partido, empezaba la fiesta, paseo de equipo hasta la Magdalena para la recepción oficial (estrenando los cortavientos azules de Javi bajo la lluvia), fotos y risas acompañadas de vino, cerveza y canapés y, a continuación, unas copas (demasiadas) en un local al lado de la playa, baile y más risas con los miembros de algunos de los otros equipos, donde pudimos disfrutar de algún que otro espectáculo inesperado. Algunos terminamos tarde, otros…, bueno, otros que lo cuenten ellos.

The Blue Reservoir Dogs...

El sábado teníamos partido a las 9.30 (algo que sin duda no era una buena noticia) contra unos Mad Titans irlandeses, reforzados por dos ex profesionales, Jerónimo Bucero y Gustavo Díaz (a los que no darían descanso ni un segundo). Empezamos el partido con las bajas que nos dejó la noche, 2 titulares y nuestro 6º hombre, y con la mayoría del resto algo “perjudicados”. Aun así, tuvimos el partido en nuestra mano y nunca deberíamos haberlo perdido. Empezamos sufriendo a sus dos estrellas, que nos martillearon desde el triple y que imponían su mayor oficio y altura, pero a los pocos minutos éramos nosotros los que conseguíamos imponer nuestro ritmo y ponernos por delante con pequeñas ventajas (nunca más de 7 puntos), que mantuvimos casi hasta el final del partido, llegando a falta de dos minutos, casi en la orilla, 31-30 arriba. No anotamos más y los falsos irlandeses, Jerónimo y Gustavo, nos ganaron el partido a base de tiros libres y faltas provocadas con oficio.

A Bucero no pudimos pararle...

Apenas dos horas después nos esperaba el tercer partido de la fase de grupos contra los holandeses del Cady´73. Matamos el tiempo que nos quedaba comiendo algo y durmiendo en las gradas (literalmente), y recuperamos a dos de nuestras bajas nocturnas, pero llegado el partido, la decepción por los resultados anteriores, el cansancio acumulado y, sobre todo, el tamaño de nuestros rivales (con al menos dos jugadores que superaban holgadamente los dos metros), nos llevó a jugar el peor partido en el torneo y a sumar una derrota bastante elevada.

¡¡Demasiado grandes!!

Cocido montañés para comer y, de vuelta al hotel, siesta para unos y partidas de cartas acompañadas de café y pacharán para otros, como preparación para la tarde (teníamos la final de la champions por delante), para la cena y para lo que surgiese más adelante. Todo sin olvidar que el domingo a las 11.30 nos esperaba nuestro último rival, los bilbaínos del Mungia ST.

La champions acabó como acabó (que lo cuenten los futboleros) y la cena y la fiesta posterior sirvió para continuar las risas de la noche anterior y compartir copas con los jugadores del resto de equipos, conociendo a muy buena gente de Zaragoza, Irlanda, Cantabria, Euskadi y hasta Lituania (Por cierto, que gente más grande hay por el mundo, darse la vuelta en cualquier punto y encontrarse siempre a un tío –o tía- más alto que uno, impresiona mucho cuando uno mide 1,92 metros). En definitiva, que bailar se bailó, charlar se charló, beber, se bebió (y se bebió y se bebió y se…), y, aunque parezca mentira, nadie mató al de la música, por mucho que nos pusiera “despacito” al menos una vez cada media hora.

Ariel 4 - Micolor 1

Amaneció el domingo, con algo más de cansancio y algo más de resaca para casi todos y, como decíamos, con un nuevo partido ante nosotros, en el que había que ganar para dejar Santander con un buen sabor de boca y sin un rosco en nuestro debe.

Nuevamente llegábamos a la cancha con bajas, tres en este caso, uno que se volvió para Madrid en no demasiado buen estado la noche antes, otro que no apareció por la mañana y un tercero, que compareció pero no se vistió para jugar. El partido, con dos equipos cansados y tocados, no fue el más brillante, pero aunque el marcador nunca fue demasiado amplio, pareció encauzado a nuestro favor desde los primeros minutos y se ganó sin sustos a la buena gente de Mungia.

Mungia fue un buen rival
En definitiva, en las canchas una victoria de cuatro, fuera de ellas unas cuantas más, con las calles de Santander teñidas de azul y con un fin de semana para el recuerdo en la celebración del 30 aniversario de la Familia Monster.

2 de febrero de 2017

Monster vs. Monster: Duelo en el OK Corral...



Este domingo alcanzamos un nuevo hito en los 30 años de historia de la Familia Monster: por primera vez en todo este tiempo, los dos equipos, las dos almas, la doble identidad de los Monsters, la AFM y la Familia Monster, se enfrentaron cara a cara en un partido oficial dentro de los Juegos Deportivos Municipales. Ya había habido enfrentamientos anteriores, pero siempre en el marco de torneos menores, en navidad o pretemporada, o enfrentamientos en torneos de 3x3, pero en esta ocasión se producía en el marco de la competición que nos da sentido y de la que, posiblemente, seamos el equipo más longevo.

En los días previos flotaba en el ambiente una ligera preocupación. No por el resultado, estaba claro que sólo una mitad ganaría y eso es siempre inevitable, sino por el riesgo de que la tensión de la competición y los puntos en juego, degenerase en disputas entre nosotros mismos y el partido pudiese convertirse en un rosario de técnicas, gritos y malas caras. No vamos a engañarnos, nos conocemos demasiado y muchos de nosotros tenemos un carácter explosivo, el riesgo de convertir el partido en un feo espectáculo era algo que todos nosotros teníamos en mente.

No fue así.

No hubo en todo el partido ni un solo mal gesto ni una discusión ni una sola falta fuera de lugar (tal vez deberíamos tomar nota para los entrenamientos), el comportamiento de los 20 jugadores que saltamos a la cancha y de los que nos acompañaron en el banquillo fue siempre deportivo y, al margen del resultado, de quienes ganaron y de quienes perdimos, salimos de la cancha con el mismo sentido de compañerismo con el que habíamos entrado y posado para la foto conjunta. No nos hicieron falta cervezas para curar las heridas y templar los ánimos, las hubo, como no, pero fueron la continuación de la fiesta y el prólogo para la excelente comida posterior (una más).

Para los supersticiosos el primer punto se lo había anotado la Familia Monster, al quedarse con la primera equipación, la azul, y dejando a la AFM la camiseta blanca de los visitantes. El segundo, el de la asistencia, se lo apuntaba la AFM, que necesitó de un segundo banquillo para jugadores y acompañantes.

El partido se presentaba con un favorito claro, sin que además eso fuera una sorpresa. Desde que se configuraron ambos equipos, se sabían las diferencias entre ambos, la Familia Monster tenía una plantilla más homogénea y con mayor presencia física que la AFM, pero además, la clasificación marcaba una distancia importante entre ambos, que impedía que hubiese nada más en juego que el propio partido y las aspiraciones de cada equipo para la segunda fase. Pese a ello nadie iba a dar nada por sentado, somos los Monsters, esta vez los dos equipos y, si algo nos define, es que somos incompatibles con las rendiciones.

Las claves para ambos equipos parecían claras: por parte de la AFM se trataba de primar la defensa y desgastar a los jugadores claves del contrario; por parte de la Familia Monster, sabedores de la superioridad teórica de su banquillo, había que mantener un ritmo constante, que permitiera madurar el partido para que la victoria cayese por su propio peso

En el primer cuarto casi todo estuvo muy disputado, a un primer arreón de la AFM, respondió inmediatamente la Familia Monster. Con los equipos titulares en cancha la igualdad predominaba y las diferencias para uno y otro equipo no sobrepasaron en ningún caso los tres puntos. Por parte de la AFM destacaba el buen arranque en ataque de Sergio y el buen nivel de la defensa interior. Por su parte, la Familia Monster sacaba partido de una mayor velocidad y de su efectividad al contraataque, con Ramiro como jugador destacado. 12-10 en un marcador en el que sólo los pequeños detalles marcaban las diferencias.

Era fácil adivinar que el segundo cuarto podía ser la clave y así termino siendo, los primeros cambios debían dar paso a las segundas unidades de cada equipo y la diferencia de banquillos iba resultar determinante. La defensa de la AFM, salvo algún desajuste en las posiciones interiores debida a la clara inferioridad física, se mantuvo a buen nivel, pero el atasco ofensivo en esos minutos propició un distanciamiento que, al final del partido, se revelaría insalvable. La Familia Monster aprovechó la oportunidad, cerró su defensa imposibilitando la producción interior de la AFM, rentabilizando a la perfección su superioridad física y la inoperancia del tiro exterior de su rival. Un parcial de 9-3, dejaba el marcador en un 21-13 para la Familia Monster.

Llegábamos al descanso con una brecha importante en el marcador pero con el partido aun por decidir. La Familia Monster había aprovechado sus armas, tirando de físico y de banquillo; por su parte, la AFM había cumplido en defensa, manteniendo a su rival en unos números contenidos, pero tenía serios problemas en ataque.

Para la segunda parte los objetivos de cada equipo estaban claros, mantener la dinámica para la Familia Monster y mejorar el ataque sin perder la buena actitud en defensa para la AFM.

En el tercer cuarto, la paulatina vuelta a la cancha de los titulares, mejoró el ataque de la AFM, pero no permitió recortar las diferencias, los de azul siguieron golpeando y aunque poco a poco conseguía ampliar las diferencias, tirando esta vez del buen desempeño de uno de sus hombres de banquillo, Jesús Salvador, que durante este cuarto y el siguiente resultaría decisivo, alternando aciertos en penetración y en lanzamiento exterior. 12-9 de parcial y la diferencia que superaba ya la decena de puntos con un 33-22 para los chicos de azul.

Sólo quedaban 12 minutos y, aunque parecía difícil cambiar el resultado final la diferencia no era insalvable. El último cuarto empezó con la AFM más agresiva, apretando y, por momentos, mejorando su ataque, lo que, unido a los fallos de la Familia Monster en el tiro libre ponía el marcador en un 36-29 a 4 minutos del final. Pero ahí se acabó la gasolina, la defensa dejó de llegar a los tiros y un parcial de 7-0 en tres minutos, liquidó todas sus opciones.Al final, el cuarto se cerró con un empate a 10 y el partido con un 43-32, que respondía con justicia a los méritos de cada uno.

El partido terminó como había empezado, con abrazos y bromas y con los 21 monsters camino del bar de Tomás para continuar la fiesta con las cervezas y una gran comida, con la compañía, esta vez, de las otras familias.

Y esa comida merece una mención aparte, por el espectacular arroz con bogavante del que disfrutamos y ante el que no perdimos ninguno.



Para cerrar, nombrar a los presentes y recordar también a algunos ausentes, entre los primeros, Toribio, Salvador, Fernando, Marco, Joe, Gus, Ramiro, Luis, Francesco, Manolo, Javierjavier, Javi Ruiz, Pozo, Alex, Karim, Iván, Sergio, Fernando, Vito, Curro, Juan, Carlos, Paco y nuestro principal y casi único seguidor, Paco Jr., y entre los segundos, Pepe, Ferni, Vitin, Jesusete, Hugo, Alex, Zlatan, Raul, Edu Sabas, Edu Navarro y un largo y selecto etc, que a buen seguro hubieran querido participar tanto del partido como de la comida.


Y como colofón un vídeo sobre duelos fratricidas, en este caso, los de los HERMANOS por excelencia del baloncesto español: Gasol vs. Gasol.


1 de marzo de 2016

Cuando seis tiende a infinito: Monster Family 39 - SIH 29

No tengo muy claro lo que puede ocurrir en los mundos abstractos de las matemáticas cuando seis tiende a infinito, pero cuando esta paradoja se da en el mundo real, pasan cosas como la que ocurrió este domingo por la mañana. Seguro que la mayoría de los aficionados al baloncesto piensan que contar con seis jugadores para afrontar todo un partido de baloncesto contra un rival al que una (engañosa) clasificación señala como superior, no dibuja una perspectiva muy favorable…, y así descrito, sobre el papel, casi todos nosotros suscribiríamos tal juicio; pero no estamos hablando de un equipo cualquiera ni de cualesquiera seis jugadores: cuando hablamos de los Monster, de seis Monsters (sin que importen demasiado los nombres de cada uno), seis tiende a infinito. Y situados en este plano, no es ocioso recordar que para nuestro rival de ayer, los SIH, seis Monsters, pueden y suelen ser demasiados.

Como decimos, el partido no se presentaba sencillo: la falta de efectivos, sin ningún recambio para el juego exterior y, como viene siendo habitual este año, con varios jugadores mermados físicamente, hacía presagiar más sombras que luces. Y así siguió pareciendo tras la puesta en escena y el transcurso del primer cuarto, la falta de puntería, sumada a una extraña obsesión del árbitro por convertir las faltas recibidas en pasos cometidos y a una “poco acertada” defensa de los tiros exteriores, nos mantuvo a remolque de nuestros rivales durante esos primeros 12 minutos en los que tan sólo la superioridad casi absoluta en el rebote y la buena defensa de las posiciones interiores (que convirtió por momentos nuestra zona en terreno hostil para nuestros oponentes) impidieron que las diferencias en el marcador crecieran en ningún momento por encima de los 4-5 puntos.

El segundo cuarto pareció cambiar ese panorama, de la mano, sobre todo, de un (una vez más) providencial Toribio, que bien asistido por el resto de compañeros, anotó los 9 puntos del equipo en ese cuarto, protagonizando un parcial de 8-0 que situaba a los Monster cuatro arriba a sólo tres minutos del descanso. Ese podía haber sido el punto de inflexión que encaminase el partido a una victoria más de los Monster sobre sus rivales, pero los SIH no se habían ido del partido y la repetición de los errores defensivos del primer cuarto les permitió, gracias a dos triples y un tiro lejano, devolver en sólo tres minutos el parcial de 8-0 para marcharse al descanso con un 19-15 favorable.

Así las cosas, el descanso debía servir para analizar los errores cometidos y replantear el partido de cara a la segunda parte. Podíamos haberlo fiado todo únicamente a una mejora en nuestra puntería o a una nueva exhibición de Toribio en los dos cuartos restantes, pero no resultaba demasiado razonable…, a la vista de lo sucedido en la primera parte, el diagnóstico estaba claro y era otro, la defensa de su tiro exterior estaba siendo nuestro mayor y casi único talón de Aquiles, cuatro de sus seis canastas anotadas desde más allá del 6,25 (tres de ellas anotadas por su número 12) y sólo una en la pintura. La decisión surgió casi de forma espontánea, un sencillo cambio de defensa, de la omnipresente zona 2-3 a la algo menos habitual 3-2. Si nuestros cálculos y nuestro desempeño eran los adecuados, ese sencillo cambio, realizado manteniendo la intensidad y la concentración en el rebote y acompañándolo de buenas ayudas en la defensa interior, debía servir para cortocircuitar su juego exterior y cambiar por completo la cara al partido. Teníamos un plan y sólo quedaba ejecutarlo…

Es seguro que todos coincidimos con el gran Hannibal Smith, cuando enfáticamente nos decía cuanto le gustaba “que los planes salgan bien”, pero nosotros contamos con una importante ventaja sobre él, somos los Monsters no el equipo A, y estando de nuestro lado, la probabilidad de éxito, como vamos a ver, es siempre mayor.

El tercer cuarto debió constituir para los SIH una especie de tormenta perfecta, los Monster hicieron de todo y todo bien: el cambio defensivo bloqueó el ataque naranja de forma irremediable, secando todas sus fuentes de puntos (ya no hubo más triples ni más noticias en ataque de su número 12), permitiendo robos de balón y canastas fáciles al contraataque y sin modificar en absoluto la superioridad en el rebote mostrada durante la primera parte. El parcial de este tercer cuarto lo dice todo, un demoledor 14-2, que dejaba el partido encaminado de cara al último acto. Una defensa y un ataque corales, esta vez con aportación de todos los jugadores, a excepción de Toribio, quien sin tomarse un minuto de descanso, si hizo un receso en su obsesión por batir records de anotación histórica frente a los SIH.

El último cuarto debía servir para continuar y refrendar todo lo bueno demostrado en el tercero y así ocurrió. Durante nueve minutos más, continuó el vendaval Monster y el parcial se fue hasta un escandaloso 22-4, que elevaba la diferencia hasta los 14 puntos. Sólo quedaban 3 minutos de partido que los SIH utilizaron para maquillar ligeramente el resultado, con la ayuda de una más que cuestionable antideportiva señalada por el árbitro y aprovechando el cansancio final de los seis héroes del día, para dejar el marcador final en un claro 39-29 favorable a los Monster.

Hacemos ahora un repaso a los anotadores del día (que esta vez fuimos todos): empezando, como no, por Toribio, máximo anotador con 15 puntos y que sostuvo al equipo en la primera parte con 11 de los 15 puntos anotados por los Monster en ese periodo; en segundo lugar Joe, 8 puntos, con presencia muy destacada en el tercer cuarto, decisivo para el despegue; Paco, 7 puntos, que al igual que Joe despertó en la segunda parte para enmendar los malos porcentajes de la primera; Karim, 6 puntos en uno de sus partidos más completos con los Monster; Luis, 2 puntos, con un trabajo incansable en ambos lados de la cancha, ayudando al rebote y recuperando balones como primera piedra para el ataque; y por último el gran Vito, 1 punto, pero con el compromiso de siempre puesto al servicio del equipo.

Para ir cerrando la crónica, es obligado hacer una mención al rival, que salvo un par de acciones poco adecuadas para este tipo de partidos, supo mantener una actitud deportiva y disputar la victoria dentro de la sana rivalidad que se ha forjado en estos últimos años.

Pero no podíamos despedirnos de esta crónica, y mucho menos después de tanto tiempo, sin el tradicional vídeo. En este caso, que mejor broche que un vídeo que homenajea al que probablemente haya sido el mejor exponente de la palabra EQUIPO en la NBA durante los últimos tres lustros, señores, para todos ustedes, entra en juego ¡¡¡San Antonio Spurs!!!